La idea en pocas palabras

El zakat es un pago anual obligatorio sobre los bienes que reúnen ciertos requisitos, que suele calcularse en el 2,5 por ciento y se entrega a categorías definidas de personas necesitadas. Junto a él está la sadaqa, la caridad voluntaria en todas sus formas. Ambas expresan la visión islámica de que la riqueza es un depósito confiado por Dios y de que los necesitados tienen un derecho sobre ella.

La riqueza como depósito

El Corán describe la riqueza como algo que Dios provee y de lo que las personas deben rendir cuentas. Advierte contra el acaparamiento y contra la arrogancia que trae el dinero, y describe a los pobres y a los desposeídos como titulares de un derecho reconocido sobre la riqueza de los demás, Corán 70:24–25. Dar es, por tanto, una obligación de justicia, no solo un gesto de bondad.

Esto enmarca la actitud musulmana ante el dinero: ganarlo de forma lícita, gastarlo con moderación, cumplir las obligaciones y ser generoso más allá de ellas.

Cómo funciona el zakat

El zakat se debe una vez cada año lunar sobre los bienes que superan un umbral mínimo, el nisab, y que se han poseído durante el año completo. Para el dinero en efectivo, los ahorros, el oro, la plata y las mercancías comerciales, el porcentaje es del 2,5 por ciento; los productos agrícolas y el ganado tienen sus propias normas. Lo pagan quienes tienen, no quienes pasan apuros.

Corán 9:60 enumera ocho categorías de beneficiarios, entre ellas los pobres, los necesitados, los endeudados, los viajeros en apuros y quienes administran el fondo. Calcular el zakat con precisión requiere conocer las propias circunstancias y las disposiciones correspondientes; esta guía explica el principio, no un cálculo personal.

La sadaqa: caridad sin límites

La caridad voluntaria no tiene un porcentaje ni un beneficiario fijos. Se transmite que el Profeta dijo que todo acto de bondad es caridad, que sonreír a otra persona es caridad y que retirar algo dañino del camino es caridad. El dinero es solo una de sus formas.

Corán 2:261 compara una donación hecha por la causa de Dios con un grano que produce siete espigas, cada una con cien granos. Corán 2:271 dice que dar abiertamente es bueno, pero que dar en secreto a los pobres es mejor. La donación debe estar libre de reproches y de ofensas, 2:264.

Fundaciones e instituciones

Las sociedades musulmanas desarrollaron el waqf, una fundación benéfica en la que unos bienes se destinan de forma permanente a un fin, como una escuela, un hospital, un pozo o una mezquita. Muchas instituciones históricas, entre ellas algunas de las universidades más antiguas del mundo, nacieron como fundaciones de este tipo.

Hoy el zakat y la sadaqa financian organizaciones de ayuda humanitaria, bancos de alimentos, becas y mezquitas en todo el mundo. Se pone un énfasis especial en dar durante el Ramadán, y una pequeña donación obligatoria antes del Eid garantiza que los pobres también puedan celebrarlo.

El dinero y la conducta

La misma ética determina cómo se gana la riqueza. El fraude, la explotación y los préstamos con interés, la riba, están prohibidos, 2:275. Se elogia el comercio honrado, y el propio Profeta fue comerciante. Los contratos deben cumplirse y las deudas, pagarse.

Para quien está aprendiendo sobre el islam, lo importante es el vínculo entre la adoración y la economía. Una fe que reza cinco veces al día pregunta también cómo se ganó el dinero que uno lleva en el bolsillo y a quién sirve.

Fuentes y lecturas recomendadas

Resumen introductorio original, no una traducción directa de las escrituras. Preparado el 21 de octubre de 2026. Está pendiente una revisión religiosa humana cualificada. Sobre nuestro enfoque editorial.